En 1945, la primera compañía de mensajería con bicicletas se estableció en San Francisco y en Europa, la bicicleta como vehículo de reparto no se popularizó hasta finales del siglo XX, hasta los años 80.
Como vemos, aunque los mensajeros más famosos son los de Nueva York, no hay una ciudad importante en Europa que no tenga su ejército de mensajeros sobre fixies. Y las bicicletas de piñón fijo son las preferidas por los mensajeros por muchas razones: sencillez de manejo, poco peso, y mantenimiento muy asequible (alta fiabilidad) son los principales. Imagina, además, tener que llevar un encargo a tiempo en medio del inmenso tráfico de las grandes ciudades como Nueva York, San Francisco, o sin ir más lejos, Madrid o Barcelona.
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